Por Facundo Cancro
Cuando una oveja negra nace en medio de un rebaño pensado para la producción de lana merino blanca, inmediatamente es desplazada para evitar que contamine su raza, considerando su lana una anomalía dentro del sistema. En un juego de contrastes y claroscuros, la fotógrafa, videasta, documentalista y psicóloga Laura Ferro expone ese lado B de la industria lanera en su nueva muestra "Lana Negra", disponible hasta el 25 de octubre en la sala 2 de Fundación Larivière.
"Todo lo que no es blanco, es negro para la industria. Sin embargo, existen matices de grises, marrones y tonalidades naturales"
"Todo lo que no es blanco, es negro para la industria. Sin embargo, existen matices de grises, marrones y tonalidades naturales", comienza a relatar sobre la idea central de su nueva muestra. No obstante, aquello que para la industria representa un descarte constituye para muchas hilanderas de la estepa patagónica un recurso invaluable. Son ellas quienes preservan conocimientos transmitidos de generación en generación y quienes reconocen en esas fibras una riqueza de matices que desafía cualquier clasificación simplificadora.
Su obra reúne fotografías, un sweater de lana tejido, una proyección audiovisual y una instalación central que irrumpe la sala: Una nube hecha completamente de lana negra, que de cierta forma condensan las cualidades del textil, sus interrogantes y emociones.
El sweater que se exhibe pertenece a Emilio, el padre de Laura. Esa pieza fue realizada en lana negra por las tejedoras patagónicas.
“Para las tejedoras toda prenda es singular, no son objetos: son sujetos. Tejer es manifestar un orden de relación subyacente. Un suéter de lana criolla, tejido a mano por ellas, es también el pasto que comió la oveja, porta no solo los colores de la estepa, también su viento seco”,
expone el curador de la exhibición Gonzalo Golpe.
Siendo parte de una familia que lleva más de ciento diez años en el sector lanero de la Patagonia y criada rodeada de relatos protagonizados por hombres: productores, administradores, esquiladores, peones y trabajadores rurales, la artista interdisciplinar pone foco a ese material, que se considera residuo, y lo recupera en un proceso donde dialogan su investigación de varios años, el interrogante de ¿Qué rol ocupan las mujeres? y su propia historia del legado familiar.
“Reflexionar acerca del universo textil es una forma de estar en contacto con mi origen, una manera de reivindicar un espacio propio, y desde un nuevo reposicionamiento, descubrir desde qué lugar quiero continuar con este legado”, concluye Ferro.
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